jueves, 19 de marzo de 2009

Tenía tanta sed…

Había transcurrido el almuerzo entre compañeros en el confortable comedor laboral; una doble carne doble queso casera se había transformado en una rica comida y económica. Después de haber devorado el sándwich correspondiente, la idea de beber algo un poco más agradable al paladar que el simple agua de bidón se había incrementado con el pasar de los minutos. Con muy poco procesamiento de la decisión y dejándose llevar por el impulso de saciarse pudo juntar las dos monedas de un peso necesarias para extraer una lata de Coca Cola de una las tantas maquinas que hay en el laburo.
Puso las monedas, marco el botón correspondiente y posteriormente la gaseosa nunca salió!! La cara de indignación y bronca fue demasiado, el rojo afloro en su piel ante la vista atónita de amigos y desconocidos que desde el comedor lo miraban como luchaba en una guerra sin cuartel contra la máquina expendedora de gaseosas. Finalmente la maquina ganó, se quedo con las monedas y no entrego la gaseosa en cuestión dejando con las ganas a nuestro amigo Carlitos. Otra batalla perdida mas en este nuevo año que comienza…