lunes, 9 de febrero de 2009

Monedas y la de la lora...

Llegado el atardecer Carlitos concluía su agradable jornada laboral y se disponía a irse a su casa. Comenzaba el día para el, eran las seis de la tarde. Después de esperar unos breves cinco minutos llegaba su colectivo y para fortuna de el no iba lleno de gente, hasta tendría una oportunidad de sentarse. Pero llego el momento de la desventura, una vez que le solicita al chofer bigotón un boleto de un peso (cuando todavía valía un peso) y se disponía a soltar las monedas en la diminuta ranura y se dio cuenta que tenia 50 centavos y no un peso como imaginaba compuesto por dos monedas de 25 centavos y no por dos monedas de 50 centavos!!! Sin perder el tiempo se insulto a si mismo varias veces y se disponía a bajar del colectivo cabizbajo cuando en ese momento una dulce voz femenina caía desde el cielo mencionando su nombre: “Carlitos, Carlitos”; se trataba de una ex alumna de su tía a la que había visto varias veces en su adolescencia en clases particulares de química. Esta mujer ahora de 23 años de nombre Natalia (un encanto según Carlitos) le presto los 50 centavos faltantes y pudo viajar tranquilo al lado de esta bella dama hasta su querido hogar. Una desventura con final feliz…

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