lunes, 9 de febrero de 2009

Monedas y la de la lora...

Llegado el atardecer Carlitos concluía su agradable jornada laboral y se disponía a irse a su casa. Comenzaba el día para el, eran las seis de la tarde. Después de esperar unos breves cinco minutos llegaba su colectivo y para fortuna de el no iba lleno de gente, hasta tendría una oportunidad de sentarse. Pero llego el momento de la desventura, una vez que le solicita al chofer bigotón un boleto de un peso (cuando todavía valía un peso) y se disponía a soltar las monedas en la diminuta ranura y se dio cuenta que tenia 50 centavos y no un peso como imaginaba compuesto por dos monedas de 25 centavos y no por dos monedas de 50 centavos!!! Sin perder el tiempo se insulto a si mismo varias veces y se disponía a bajar del colectivo cabizbajo cuando en ese momento una dulce voz femenina caía desde el cielo mencionando su nombre: “Carlitos, Carlitos”; se trataba de una ex alumna de su tía a la que había visto varias veces en su adolescencia en clases particulares de química. Esta mujer ahora de 23 años de nombre Natalia (un encanto según Carlitos) le presto los 50 centavos faltantes y pudo viajar tranquilo al lado de esta bella dama hasta su querido hogar. Una desventura con final feliz…

jueves, 5 de febrero de 2009

Excremento animal

Esta vez me toco a mi, no es la primera vez que piso caca de perro pero si en publico y si después de arrancar con este recuento de desventuras. Era un día de mucho calor en pleno Julio y después de comer muchas facturas de una conocida y rica panadería de la zona Hollywoodiana que nos acobija día a día íbamos deambulando sin rumbo y con poca hambre. Éramos tres, los mismos tres mosqueteros de siempre: Lucas, nuestro amigo Carlitos y yo. Resolvimos comer algo livianito y compramos unos yogures en un supermercado chino de nombre “Suerte”, debió ser una premonición de lo que iba a venir pero en ese momento no le preste atención alguna. Luego de salir indignados tras que el comerciante chino nos cobro unas cucharitas de plástico nos dirigíamos a cruzar la avenida y en un breve momento de descuido piso caca sin darme cuenta. Unos pasos después diviso que toda la esquina esta llena de excremento animal y al ver hacia atrás veo que alguien piso, Lucas y yo lo miramos a Carlitos (el mas proclive a sufrir estas desventuras) pero después de persignarse y mirarse las suelas de los zapatos no había sido. Mire yo mi zapato derecho y con fortuna me di cuenta que estaba limpio y sonrío pero ese dibujo se borra de mi cara al segundo siguiente cuando observo que la suela del zapato izquierda si había sufrido con los restos de algún bello y bien alimentado canino.
Después de eso seguimos nuestro camino sin rumbo mientras iba limpiando mi zapato en cada esquina en cada cantero que iba encontrando…