miércoles, 31 de diciembre de 2008

Las baldosas de Palermo Hollywood

En un mediodía soleado del viejo barrio de Palermo caminamos tranquilamente los tres. Somos compañeros de una oficina de recursos humanos y todos los días de nuestras benditas vidas salimos a almorzar, a caminar y a tomar algo de aire fresco y de luz natural para sentirnos vivos. En este mediodía en particular estamos volviendo al trabajo después de haberse cumplido nuestro horario y es ahí cuando desde el cielo alguien afloja unas baldosas en una esquina del viejo barrio porteño, es ese instante que Lucas las pisa sin querer y en ese mismo momento Facundo que venia atrás salta mostrando reflejos de gacela y evita ser alcanzado por esa agua turbia y sucia acumulada durante días debajo de esas feas y viejas baldosas. Pero nuestro amigo Carlitos descuidado y de la mano de su suerte habitual es alcanzado por la turbia agua ensuciándose los zapatos y gran parte del pantalón. Inevitablemente Lucas y Facundo, quien escribe, entramos en carcajadas y Carlitos se suma; nada puede hacer para enfrentar esta mala jugada del todopoderoso. Una vez retomada la vuelta a nuestro hogar laboral Carlitos suelta de su boca una de las frases celebres que dan vida a este blog “No te pido que me ayudes, solamente que no me perjudiques” (Carlitos Dixit refeririendose al divino supremo que nos mira del mas alla).

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