Había transcurrido el almuerzo entre compañeros en el confortable comedor laboral; una doble carne doble queso casera se había transformado en una rica comida y económica. Después de haber devorado el sándwich correspondiente, la idea de beber algo un poco más agradable al paladar que el simple agua de bidón se había incrementado con el pasar de los minutos. Con muy poco procesamiento de la decisión y dejándose llevar por el impulso de saciarse pudo juntar las dos monedas de un peso necesarias para extraer una lata de Coca Cola de una las tantas maquinas que hay en el laburo.
Puso las monedas, marco el botón correspondiente y posteriormente la gaseosa nunca salió!! La cara de indignación y bronca fue demasiado, el rojo afloro en su piel ante la vista atónita de amigos y desconocidos que desde el comedor lo miraban como luchaba en una guerra sin cuartel contra la máquina expendedora de gaseosas. Finalmente la maquina ganó, se quedo con las monedas y no entrego la gaseosa en cuestión dejando con las ganas a nuestro amigo Carlitos. Otra batalla perdida mas en este nuevo año que comienza…
jueves, 19 de marzo de 2009
lunes, 9 de febrero de 2009
Monedas y la de la lora...
Llegado el atardecer Carlitos concluía su agradable jornada laboral y se disponía a irse a su casa. Comenzaba el día para el, eran las seis de la tarde. Después de esperar unos breves cinco minutos llegaba su colectivo y para fortuna de el no iba lleno de gente, hasta tendría una oportunidad de sentarse. Pero llego el momento de la desventura, una vez que le solicita al chofer bigotón un boleto de un peso (cuando todavía valía un peso) y se disponía a soltar las monedas en la diminuta ranura y se dio cuenta que tenia 50 centavos y no un peso como imaginaba compuesto por dos monedas de 25 centavos y no por dos monedas de 50 centavos!!! Sin perder el tiempo se insulto a si mismo varias veces y se disponía a bajar del colectivo cabizbajo cuando en ese momento una dulce voz femenina caía desde el cielo mencionando su nombre: “Carlitos, Carlitos”; se trataba de una ex alumna de su tía a la que había visto varias veces en su adolescencia en clases particulares de química. Esta mujer ahora de 23 años de nombre Natalia (un encanto según Carlitos) le presto los 50 centavos faltantes y pudo viajar tranquilo al lado de esta bella dama hasta su querido hogar. Una desventura con final feliz…
jueves, 5 de febrero de 2009
Excremento animal
Esta vez me toco a mi, no es la primera vez que piso caca de perro pero si en publico y si después de arrancar con este recuento de desventuras. Era un día de mucho calor en pleno Julio y después de comer muchas facturas de una conocida y rica panadería de la zona Hollywoodiana que nos acobija día a día íbamos deambulando sin rumbo y con poca hambre. Éramos tres, los mismos tres mosqueteros de siempre: Lucas, nuestro amigo Carlitos y yo. Resolvimos comer algo livianito y compramos unos yogures en un supermercado chino de nombre “Suerte”, debió ser una premonición de lo que iba a venir pero en ese momento no le preste atención alguna. Luego de salir indignados tras que el comerciante chino nos cobro unas cucharitas de plástico nos dirigíamos a cruzar la avenida y en un breve momento de descuido piso caca sin darme cuenta. Unos pasos después diviso que toda la esquina esta llena de excremento animal y al ver hacia atrás veo que alguien piso, Lucas y yo lo miramos a Carlitos (el mas proclive a sufrir estas desventuras) pero después de persignarse y mirarse las suelas de los zapatos no había sido. Mire yo mi zapato derecho y con fortuna me di cuenta que estaba limpio y sonrío pero ese dibujo se borra de mi cara al segundo siguiente cuando observo que la suela del zapato izquierda si había sufrido con los restos de algún bello y bien alimentado canino.
Después de eso seguimos nuestro camino sin rumbo mientras iba limpiando mi zapato en cada esquina en cada cantero que iba encontrando…
Después de eso seguimos nuestro camino sin rumbo mientras iba limpiando mi zapato en cada esquina en cada cantero que iba encontrando…
miércoles, 28 de enero de 2009
Qué lindo es viajar en taxi…
A media mañana de un día soleado y trabajando sin parar a causa de la vagancia de algunos de sus compañeros se encontraba Carlitos sudando la gota gorda. Llegando al mediodía lo llama su jefe para pedirle “un favor” al cual obviamente el más joven de la oficina no podía decir que no. La “misión” consistía en ir a un banco del centro (la empresa está en Palermo) a buscar un dinero importante no sabemos para qué fin. Carlitos había entrado en la empresa como cadete y sabia lo que era hacer tramites. Antes de salir debía pasar por tesorería donde se llevo la sorpresa que debía retirar del banco más del doble de plata de lo que le había pedido su “querido” jefe, así que después de tener el cheque en la mano y con la plata justa para viajar en taxi ya que el entrañable jefe tenía poca plata para darle se apresuro a ir a la calle a tomar un taxi. En su cabeza estaba el miedo lógico de tener que recibir mucha plata ajena y traerla a la empresa sana y salva.
El transito era fluido y después de pasar varios taxis llenos se le iluminaron los ojos marrones grandes al divisar un auto negro y amarillo vacio y con las ventanas cerradas. El viaje iba a ser placentero, podría ir la hora en el auto en taxi con el aire acondicionado disfrutando del paisaje. Pero he aquí la agradable sorpresa. Gran y maravillosa treta de un conocedor del asfalto porteño, el taxista no tenia aire y Carlitos engañado se había subido a él. En palabras textuales del protagonista “me recibió calor del infierno” dentro de ese taxi. El artero conductor del vehículo sufría el calor al tener todas las ventanillas del auto cerradas pero era la manera de engañar al futuro pasajero, así le paso a Carlitos que recién arriba se dio cuenta del engaño y tuvo que bajar las ventanas para no morirse ahogado en el infierno…
El transito era fluido y después de pasar varios taxis llenos se le iluminaron los ojos marrones grandes al divisar un auto negro y amarillo vacio y con las ventanas cerradas. El viaje iba a ser placentero, podría ir la hora en el auto en taxi con el aire acondicionado disfrutando del paisaje. Pero he aquí la agradable sorpresa. Gran y maravillosa treta de un conocedor del asfalto porteño, el taxista no tenia aire y Carlitos engañado se había subido a él. En palabras textuales del protagonista “me recibió calor del infierno” dentro de ese taxi. El artero conductor del vehículo sufría el calor al tener todas las ventanillas del auto cerradas pero era la manera de engañar al futuro pasajero, así le paso a Carlitos que recién arriba se dio cuenta del engaño y tuvo que bajar las ventanas para no morirse ahogado en el infierno…
Los largos de Carlitos...
Nadie sabe como pero de repente a media mañana Carlitos tenia las manos en su pantalón, mas precisamente en su bragueta con cara de preocupado y maldiciendo. Se le había roto el cierre del pantalón de vestir!!! Lucas fue el primero en advertirlo y no pudo contener la risa ante una nueva desventura de nuestro héroe. Con el pasar del tiempo el resto de la oficina se entero de este pormenor y un par de compañeras gauchitas quisieron ayudarlo a solucionar el tema. Carlitos no quiso ayuda y solicito simplemente una aguja e hilo que fue provisto por una de las compañeras en cuestión. Una vez con los elementos se dirigió al oloriento baño de la empresa y sentado en un inodoro y con poca luz alrededor se dispuso a coser el cierre de la mejor manera posible (adjuntamos imágenes al respecto). Pudo terminar el día sorteando esta nueva desventura en su joven vida y obviamente tuvo que dejar el pantalón en la costurería para que se lo arreglen como corresponde para los días venideros.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Que duro es levantarse...
Como siempre con el tiempo justo en las difíciles mañanas de estos nuevos y raros inviernos Carlitos se levantaba predispuesto a tomar una ducha antes de salir al trabajo de cada día. La noche anterior había decidido no bañarse y hacerlo por la mañana para despertarse bien con el agua de ducha de la mañana e ir fresco a trabajar. Pero al dirigirse al baño y abrir la canilla se dio cuenta que por algún motivo no había agua, de nuevo el todopoderoso le había jugado una mala jugada…poniéndose de mal humor y despertando a su compañera de vivienda (su abuela), pudo conseguir dos vasos de agua recolectados de un termo. Este nunca pudo llegar a cumplir su función ya que ese liquido fue a parar a los cabellos rebeldes de Carlitos (no justamente un pelo lacio y sedoso). Carlitos pensando que lo peor había pasado y que había podido sortear, dentro de todo, bien el problema de esta mañana se dio cuenta que había cometido un error de calculo importante. Se había quedado sin agua para enjuagarse su cabellera!!! De nuevo entrando en pánico y sin saber que hacer se largo a insultar hasta que con su ojo derecho ya bien abierto, después de todo lo sucedido desde que se levanto de la cama, diviso un florero, mas precisamente un recipiente con un potus adentro y agua que le daba vida diariamente. Sin dudarlo un momento saco el potus del florero y se enjuago la cabeza con esa agua. De mas esta decir que al trabajo llego después de las 9 y con un bello peinado…y así continuo su día…
Las baldosas de Palermo Hollywood
En un mediodía soleado del viejo barrio de Palermo caminamos tranquilamente los tres. Somos compañeros de una oficina de recursos humanos y todos los días de nuestras benditas vidas salimos a almorzar, a caminar y a tomar algo de aire fresco y de luz natural para sentirnos vivos. En este mediodía en particular estamos volviendo al trabajo después de haberse cumplido nuestro horario y es ahí cuando desde el cielo alguien afloja unas baldosas en una esquina del viejo barrio porteño, es ese instante que Lucas las pisa sin querer y en ese mismo momento Facundo que venia atrás salta mostrando reflejos de gacela y evita ser alcanzado por esa agua turbia y sucia acumulada durante días debajo de esas feas y viejas baldosas. Pero nuestro amigo Carlitos descuidado y de la mano de su suerte habitual es alcanzado por la turbia agua ensuciándose los zapatos y gran parte del pantalón. Inevitablemente Lucas y Facundo, quien escribe, entramos en carcajadas y Carlitos se suma; nada puede hacer para enfrentar esta mala jugada del todopoderoso. Una vez retomada la vuelta a nuestro hogar laboral Carlitos suelta de su boca una de las frases celebres que dan vida a este blog “No te pido que me ayudes, solamente que no me perjudiques” (Carlitos Dixit refeririendose al divino supremo que nos mira del mas alla).
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